
Estos últimos días tuve revelaciones grosas respecto a la manera en que me vínculo con mi deseo.
Hubo conversaciones que fueron clave. En ese ida y vuelta en donde intercambié pareceres sobre temas cotidianos entendí un poco más sobre el juego de DAR-RECIBIR.
No sé si es cultural, generacional. No sé si es mi experiencia. No sé si importa. El tema es que me doy cuenta que DAR me hace sentir muy bien.
Pero si me paso de rosca, me cierro. Mi ego se infla como pez globo. Y me pierdo de un montón de info y de riqueza que llega a mi vida con una forma distinta a la que tenía mi deseo original.
DAR y DESEO son dos palabras que para mi están íntimamente relacionadas. El deseo me activa, me moviliza a DARme lo que necesito. Y desde ese lugar brinDARme a otras personas desde mi autenticidad.
Dar es atención, mimo, presencia en coherencia con mis deseo. Es un fuego que necesito agotar para dar espacio al RECIBIR.
Si escucho mi deseo con volumen moderado, mi deseo es mi guía, mi maestro. Me marca el camino. Si le subo mucho el volumen, me contraigo y me nublo.
La moderación abre ese espacio para DESEAR y RECIBIR. Desear y contemplar lo que llega sin buscar. Identificar los disfraces del deseo y abrazarlos.
Aprender a ver + allá de la superficie. Entender que a través de nuestra vibración podemos magnetizar:
Los conceptos de un ego demandante o la magia de un ser en busca de libertad, amor, diversión, armonía y facilidad.
¡Que tengan un hermoso finde!
Abrazo enorme desde Irlanda
Regina
PD. La foto es un peluche/baby Yoda que recibí de regalo esta semana

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